Me despierto de golpe, y sin más mi cabeza empieza a dar vueltas, a más de uno os habrá ocurrido.  Es tan veloz, puedo llegar a pensar tres, cuatro incluso cinco cosas diferentes a la vez. Mi cabeza baila de una a otra y comienza ha distribuirlas según sus intereses y conveniencia.

 

  Intento convencerme pensando que deben ser las 5:00 a.m., hora que normalmente suelo despertarme, para volver a dormirme en cinco minutos. Miro el reloj y me sorprende ver que marca las 2:54 a.m, ni un minuto más ni un minuto menos.

 

        - ¿Las 2 y 54 h? ¿Y ahora que voy hacer? - mi compañero sigue durmiendo. Por un    momento se me pasa por la cabeza despertarlo, quien sabe, igual podríamos pasar un buen rato. Pero luego pienso que es muy egoísta de mi parte. - No puedo  dando vueltas.

 

                                                                           

   Me pongo de nuevos mis pantalones y camiseta blanca. Y decido levantarme. Busco entre la oscuridad un saco, aunque no hace mucho frío, me da la sensación que estoy en una cabaña, lejos de la civilización con el fuego cerca de mi,  quemándome la cara;  unos calcetines de lana de esos que llevan rayas de colores. Me coloco la manta encima de mí y pienso si debo estar equivocada en mi manera de pensar o simplemente son maneras de ser. Ni mejor ni peor, la verdad que eso suena bien. Pero últimamente me siento incómoda, quizá el tenga razón y sea un tanto inmadura mi forma de ser.

 

   En mi mundo, en el que quiero vivir, y quiero compartir junto a él, en el que me siento feliz y completa. No sólo existe mi pareja. En mi mundo es muy importante mi familia y sobretodo mis amigos, algo que discrepamos a menudo.  Y eso es lo que me hace dudar.

   Siempre he pensado que las relaciones, tanto de pareja, como de amistades, como de amantes, como de familia, se basan en la calidad, no en la cantidad. No importa el tiempo que estés con una persona, sino que ese momento sea satisfactorio,  sea favorable, que se pueda dialogar, aprender , amar, conversar, pero que ese momento sea de calidad.

    El estar cada día al lado de una persona no significa que la quieras más. Hay parejas que se pasan el día juntas, que visten iguales, que el mundo de uno es el mundo de la otra. Y yo lo admiro y lo respeto, pero yo no soy así. Entonces es cuando me entran mis dudas y pienso si es buena mi manera de actuar. Porqué tampoco pretendo hacer daño a nadie. De hecho me gusta complacer a la persona que esta a mi lado, regalándole mimos, haciéndole un buen plato de comida, ayudándole en todo lo que puedo.

    Pero hace unos días mi mejor amigo me propuso irnos con un grupo de gente a un Monasterio durante un fin de semana únicamente a Meditar. Es algo que siempre he querido hacer, la verdad es que soy curiosa. Me gustan las experiencias nuevas, pero sobretodo me gusta romper rutinas, cosa muy difícil. Le propuse a mi pareja si quería venir, lo cual no le gusto la idea. Así que le dije si le importaría que fuera yo, que me hacia ilusión. Pero tampoco le gusto la idea, me dijo, que no le parecía justo que fuera yo sola. Que si él no iba, porqué yo quería ir. Evidentemente intercambiamos diferentes puntos de vista, entre ellos estos eran unos.

    - Cuando tienes pareja, las cosas no funcionan así. Tú estás conmigo. Solo nos vemos el fin de semana. Y quieres marcharte con un grupo de amigos a meditar.

    - Pero eso es muy egoísta, porque mañana igual desaparezco, y voy a perderme una experiencia que quiero vivir, simplemente porqué estoy contigo. No quiero! es que pienso ir, te guste o no. Si quieres acompañarme bien y sino también.

    - No me lo puedo creer. Yo procuro siempre no hacer nada que a mi no me gustaría que no me hicieran, pero es que no te entiendo. De veras, no puedo entenderte.

    - Ese es el problema, que tú siempre intentas hacer lo que no te gusta que te hagan a ti. Pero tú no has pensando que quizá a mi no me moleste. O al menos acompáñame, podrías hacerlo por mi. También yo hago muchas cosas por ti.

     No llegamos a ningún acuerdo. Solamente decidí no ir, por tal de acabar la discusión, ya que nunca me ha gustado. Pero sigo pensando, que no estoy haciendo bién, que debería intentar volver hablar con él, y llegar algún acuerdo. Porqué sino dentro de unos años, es posible que ya no quiera ceder, y todo se derrumbe.

     Si preguntó a mi madre sobre eso, le da la razón a él. Si pregunto a mi padre, le da la razón a él. Entonces pienso, ¿de donde he salido yo? ¿tan mal lo hago?.  Y aquí estoy sin dormir, porqué es curioso cuando planteas algo así las personas tienen siempre tendencia a pensar mal. La gente no quiere escuchar, solo hacen conjeturas y te juzga.

    Ahora mismo solo sé que tengo un nudo en estómago y que no me siento completa. Sé con certeza que la convivencia no es fácil, pero también sé que puede resultar mucho más sencillo que todo eso. Que la felicidad únicamente son momentos....